RECUERDOS
Por Jaime Bustillo C.
Si, era bella y fue mi hermana,
Con la mansedumbre de un cordero,
Era como un trino mañanero
Que entre la brisa retozaba.
Ella que fue la paz con alas rotas,
No la tuvo en sus postreros días,
Y en su vuelo prisionero no sabía
Como deja Dios que mueran las gaviotas.
Un mal terrible la iba corroyendo
Y le fue atenazando las entrañas
Y el anhelo de paz y de mañanas
Se le fue con el tiempo diluyendo.
Una mañana se liberó de las cadenas
Que le estaban la carne torturando,
Y a un lugar de amor se fue volando
Dónde no hay desolación ni penas.
Allí los buitres y los gavilanes,
Lo mismo que el león y las panteras
Conviven en paz en sus riveras
Con corderos y turpiales.
Si la paz que esperamos no existiera
Sino en de nuestro anhelo,
Será entonces necesario emprender el vuelo
Para vivir en paz en otra esfera.
Tal vez allí, me espere,
Cuando parta para seguirla a ella
Y me vaya tras su huella,
Que es la huella del agua que no muere.
Era como la espuma blanca y delicada,
Como una brisa tierna y deliciosa,
Como el silencio humilde y armonioso,
De un aroma que se lleva el viento.
Todo cuanto hay de bueno en ella estaba
Era una rosa de Dios que florecía,
Era una fuente clara que brotaba.
De todos los regalos que la vida me dio,
Ella fue el más hermoso, tranquilo y transparente
Tenía la ternura y el candor de un capullo naciente.
Cuando llegué nuestra hora de partir,
En la barca del alma nos iremos
Y esos recuerdos me servirán de remos
Para encarar el porvenir incierto.
…No estará cuando la noche llegue
Para poner su voz sobre mi herida,
¿Quién me consolara en la partida?
(Pues ella murió del mismo mal que ha aquejado a mi
abuela, mi madre, mi sobrina y otra hermana tan querida como aquella…)
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