DULCE NORUEGA
Sobre su blanca nieve en
un atardecer de Enero, pintado de
naranja y ya en el ocaso, cuando el naranja y el gris son uno solo, se siente el
deseo de estar cerca a los seres queridos.
la noche y sus calles se alumbran con la suave luz de unos faroles, regados por los blancos caminos que invitan a
recogerse junto al hogar.
Las chimeneas encima de
los pendientes techos muestran el espiral de su
humo saliendo y los incansables hornos dejan sentir el olor a los ricos panecillos con su fragancia a canela.
La
apenas apreciable luz en las casas, entregan a los ojos, el descanso perfecto y
dan la elegancia requerida de buen gusto por quienes no aprecian lo intenso.
El cálido hogar llama al recogimiento y al disfrute de la familia, en el
silencio que brinda un país que lo aprecia y que vive la esencia de una paz, ya
en la calma de la labor cumplida.
R.BUSTILLO M.

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