Retornar es vivir en el pasado,
regresar a la casa ya sin alma,
encontrar la huerta abandonada,
sin flores el jardín… triste el arado.
Es volver a sentir aquel instante
del niño juguetón, alegre y extasiado,
que mira asombrado las tardes
pintadas por el sol de los venados.
Es entrar de nuevo a la vieja casa
donde vivimos locas quimeras,
escuchar el reloj que ya no entona
su tic-tac de nostalgias pasajeras.
Es añorar la juventud lejana
y los dulces idilios fallecidos,
Y mirar otra vez por la ventana
a los hermanos marchar hacia el olvido.
Es escuchar nostálgicas canciones
que traen recuerdos de dichas verdaderas,
y volver a vivir las emociones
humildes, sencillas y sinceras.
Retornar es devolver la vida
por aquel viejo camino sin regreso
y volver a la última partida
junto a quien nos dio el primer beso.
Es recordar las cabelleras blancas
de honrados y bíblicos abuelos
guiando con ejemplo y alma
nuestro futuro que era su desvelo.
Retornar al empolvado armario
y vivir el pasado en sus espejos,
escuchando el trino de las aves
que arrullan el silencio del alero.
Es volver a esa vivencia
de los recuerdos del primer nido,
refrescando la voz de la conciencia,
y agradecer a Dios de haber vivido.
SOFYAN

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