A Mis Hijos.
Cuando deje el hogar que hoy habito
y vea desde lejos mi tiempo cotidiano,
… cuando ya no mida mí tiempo
en meses ni relojes calendario;
cuando mi voz no llene los rincones
del viejo hogar que alumbró tu ensueño,
cuando ya no cuente cuentos inventados;
… No me habré ido aún de éste mundo,
aunque creas que así ha sido.
Estaré en los rayos luminosos
que envuelven el azul frío,
en los campos que alegres recorrimos,
en aquella aventura novedosa,
de saludar un trébol de mañana
y pedirle a la rosa, que guarde sus espinas
a cambio de darle una sonrisa.
Cuando todos estos hechos pequeñitos,
que serán en la vida tu equipaje,
hayan quedado atrás y junten polvo
sobre el cuerpo que fui,
mi espíritu recorrerá éstos lugares.
pasaré a los ojos de tus hijos
y de ellos, a los hijos de tus hijos…
Y apenas, sin pensarlo,
… tendrán sus ojos mi mirada;
tal vez un poco… casi nada.
SOFYAN

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