Voy a escribir unos versos,
de esos que llevo dentro del alma,
unos versos que cuenten
de cómo es bella la soledad.
De cómo es bello sentarse
junto a la orilla de una barranca,
a meditar a la sombra
desapacible del robledal.
Pensar en esa muchacha,
que sin querer te roba la calma,
en esos ojos canelos llenos de
Inmensa profundidad.
Pensar en la belleza del cerro,
silente hermano de mi tonada,
o en la frescura del huerto
donde el campesino su vida planta.
O en el susurro del andariego
arroyuelo en el peñascal.
Como es hermoso sentarse
y hacer un verso a la Luna blanca.
Hacerla recortar coqueta
contra la línea de la barranca,
Ver como se torna la pena
en dulce y serena en la soledad.
¡Voy a escribir un poema
que tenga aromas de soledad!
Para unos ojos canela
llenos de inmensa profundidad.
Voy a escribir un poema
de esos sublimes, de esos que matan,
los pequeños sinsabores,
del que lo escuche en la soledad.
Al arroyo de las palmas
que mece el viento de madrugada,
Bajo el hechizo de un trino
o del susurro de una torcaz.
Poema de amor sublime,
de olor a yerba, de olor a brisa,
que sabe a naturaleza,
que sabe a flores y a soledad.
Done la brisa es el duende
que besa un bucle de la quebrada,
Y la inocente mariposa,
es solo una rosa que tiene alas.
Y el céfiro un geniecito,
que entre las ramas juega a silbar…
Poema de amor sublime,
que sabe a tierra, que sabe a patria.
Que sabe a pequeñas cosas…
dulce poema que llena el alma,
que sabe a naturaleza y a soledad.
Voy a escribir un poema,
que tenga aromas de soledad,
para unos ojos canela,
¡llenos de inmensa profundidad¡
Sofyan
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